Hoy en #genteDcuidado Catalina Pérez y Laura Parra nos hablan de fragilidad y cuidados paliativos

Hoy en #genteDcuidado, Catalina y Laura, trabajadora social y psicóloga nos dejan una interesante reflexión. En cuidados paliativos todo es frágil y en ocasiones en un entorno muy complejo. En esta colaboración destacan la complejidad de las situaciones que se viven, la fragilidad de muchos hogares en los que además de un paciente al final de la vida, hay multitud de problemas sociales que hacen que ese final pueda ser muy complicado si no se hace una adecuada atención integral. Una persona frágil, en un entorno frágil que si no atendemos haciendo de soporte, se desmorona. 

Como profesionales que atendemos a pacientes con enfermedad avanzada y a sus familias al final de la vida, siempre querríamos acompañar en un entorno perfecto, es decir, con un soporte socio familiar adecuado y amoroso que facilitara una vida al final de la vida, que contribuyera a un buen control de síntomas físicos, psíquicos, sociales, espirituales y donde los profesionales fuéramos meros testigos o como mucho el cauce para el fluir de la paz, el amor y la dignidad que se ofrecen unos a otros en el trance de la muerte.

Pero la realidad se torna algo diferente a esta imagen idílica en el acompañamiento al final de vida. Porque las personas somos quienes somos y cada uno con sus “cadaunadas”, como decía Unamuno. Y cada uno con sus circunstancias y sus entornos sociofamiliares. Por lo tanto, nuestro panorama cambia radicalmente teniendo que acompañar personalizando y con una mirada integral, según quiénes sean, según quienes seamos, y según las circunstancias.

Porque tanto los pacientes, cuidadores, familias y entornos, nos impactamos ante el avance de la enfermedad y puede haber realidades que además hagan ese avance más complejo: la dependencia cada vez mayor del paciente asociada a la dependencia de los propios cuidadores, la falta de recursos económicos, las dificultades para armonizar la vida laboral y los cuidados a los pacientes, las condiciones inadecuadas de las viviendas, situaciones de maltrato, abusos de sustancias tóxicas, analfabetismo funcional o real, escasa red de apoyo familiar y social, prisión, conflictos familiares, situación de irregularidad en el país, la edad del paciente o de los cuidadores, la presencia de niños, el tener otra referencia cultural religiosa, las experiencias previas de enfermedad o de duelo no resuelto y un largo etcétera.

Por ello necesitamos acercarnos desde diferentes ámbitos, trabajo social, enfermería, psicología, medicina… para cuidar al paciente, para atender y cuidar a la familia que cuida. Debemos dar una atención realmente integral, porque lo extremadamente frágil y complejo hay que manejarlo con cuidado.

Reflexión realizada por:

Catalina Pérez Moreno

Laura Parra Ortega

 

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