“Hoy, en España, no se puede garantizar que el médico que atiende a un enfermo avanzado tenga la capacitación suficiente y adecuada para ello”

Médicos y Pacientes el 07-02-2014. El grupo ha estudiado con detenimiento el Atlas Mundial de Cuidados Paliativos que acaba de publicar la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha comprobado con auténtica perplejidad y estupor que España se encuentra en la segunda división en cuanto al desarrollo de los mismos.

Nuestro país se encuentra en el mismo nivel que Chile, China, Costa Rica, Dinamarca, Finlandia, Hungría, Kenia, Malawi o Malasia. Muy lejos, desde luego, de los países de nuestro entorno, como pueden ser Francia, Alemania, Canadá, Irlanda, Estados Unidos y Suiza, incluidos en el primer grupo. De ninguna manera puede ser un consuelo saber que hay muchos países que están peor que el nuestro. La mayoría son países que tienen aún graves problemas de salud pública que son prioritarios, lógicamente, a la hora de administrar los recursos, allí sí, muy escasos. Es muy preocupante comprobar que nuestro país, lejos de acercarse progresivamente a los de más arriba, cada vez nos acercamos más a los de más abajo. Y todavía es más escandaloso el caso de los cuidados paliativos pediátricos, en los que España figura, tal y como suena, en la tercera división.

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Miembros del Grupo de Atención al Final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC)

Lo más grave y preocupante de este asunto, no es solamente estos datos tan escandalosos y que deberían avergonzar a los responsables políticos de la Sanidad española, sino que las expectativas son claramente de un progresivo e imparable empeoramiento y deterioro. Por ejemplo, los datos que publica la OMS son fundamentalmente cuantitativos y no habla (porque no lo conoce) de las deficiencias cualitativas tan graves que tenemos en España, donde la responsabilidad de la Sanidad depende de diecisiete Consejeros, con distinta sensibilidad ante este tipo de enfermos y también, lógicamente, con muy diverso grado de capacitación para gestionar adecuadamente esa responsabilidad (y otras).

No sabe la OMS, por ejemplo, del escandaloso volumen de profesionales dedicados a los cuidados paliativos en España que son interinos desde hace más de 20 años y que, muy probablemente, se van a jubilar o morir como interinos porque, sencillamente, no existe en España ninguna política que facilite la estabilidad laboral de estos compañeros, sino precisamente, todo lo contrario, poniendo serios obstáculos para ello.

Estamos contemplando con absoluto estupor cómo en alguna Comunidad Autónoma se están adjudicando las plazas sin tener en cuenta en absoluto la experiencia profesional y la antigüedad en unidades específicas de cuidados paliativos. Se trata de médicos que han puesto en marcha los servicios en cada región española, que han visto a varios miles de pacientes, que se han tenido que preocupar y ocupar ellos mismos de su propia formación costeándose cursos avanzados, algunos saliendo a formarse al extranjero y que han enseñado lo básico a compañeros de los recursos estándar, sobre todo de Atención Primaria (pieza clave en los programas de cuidados paliativos), que rotan frecuentemente por estas Unidades. Pues no les sirve absolutamente de nada.

La Formación Avanzada en Cuidados Paliativos en España sigue siendo una asignatura pendiente con muy pocas expectativas de que se resuelva en un futuro próximo. El Área de Capacitación Específica (ACE) en esta modalidad asistencial, que es urgente y en el que teníamos puestas todas nuestras esperanzas, hemos observado con absoluta incredulidad que ha sido retirado de los últimos borradores del Proyecto de Ley de troncalidad. Esta ACE tiene una importancia tremenda porque es la única forma de que los enfermos sepan que el médico que les atiende, tenga una titulación específica que les garantice su capacitación para ello. Hoy en día, si un Gerente quiere poner en marcha una Unidad de Cuidados Paliativos en su hospital, por ejemplo, no puede saber a quién tiene que contratar para que lo haga porque no existe ninguna titulación que garantice la formación adecuada de ningún médico. Terminará contratando, como siempre, a un médico en desempleo del servicio cuyo jefe tenga más poder en el hospital. Sin más.

Pero lo más grave y escandaloso del asunto es que se ha retirado el ACE de Cuidados Paliativos para introducir otros de muchísimo menos o, directamente, ningún interés social ni profesional, excepto para un número de médicos muy reducido, pero con mucho poder.

La atención a los enfermos al final de su vida debería ser una prioridad en un país civilizado pero en el nuestro no lo es en absoluto y muchos enfermos continúan muriendo con un sufrimiento perfectamente evitable. Me da la impresión de que todavía queda mucho tiempo para que en España se deje de considerar los Cuidados Paliativos como un lujo y un privilegio de unos cuantos, en vez de un derecho fundamental de todas las personas al final de la vida.

Dr. Marcos Gómez Sancho

Presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC

Expresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos

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